viernes, 13 de abril de 2007

¡Nunca estamos conformes!

El cura y nosotros ...

Si predica más de diez minutos: "¡No acaba nunca!"

Si predica menos: "¡No se ha preparado!"

Si habla de la contemplación de Dios: "¡Ya está volando!"

Si aborda temas terrenales: "¡Se está metiendo en política!"

Si trata temas sociales: "¡Es de izquierda!"

Si trata temas morales: "¡Es de derecha!"

Si permanece en su parroquia: "¡No se compromete con el mundo!"

Si sale: "¡No está nunca en la parroquia!"

Si se deja el pelo largo: "¡Estos curas revolucionarios!"

Si lo mantiene corto: "¡Qué anticuado!"

Si casa y bautiza a todo el mundo: "¡Despilfarra los sacramentos!"

Si pide un mínimo de preparación: "¡Pone dificultades a la gente!"

Si no organiza convivencias y peregrinaciones: "¡En esta parroquia no se hace nada!"

Si lo hace: "¡Es un hiperactivo incorregible!"

Si hace obras en la Iglesia: "¡Tira el dinero!"

Si no las hace: "¡Tiene todo abandonado!"

Si crea un consejo parroquial: "¡Se deja manejar por cualquiera!"

Si no lo hace: "¡Es un individualista!"

Si es lindo: "¡Qué desperdicio!"

Si no lo es: "¡No encontró con quien casarse!"

Si practica deportes: "¡Es un vanidoso!"

Si no lo hace: "¡Debería tratar de ponerse en forma!"

Si es cordial con la gente: "¡Tiene problemas afectivos!"

Si es reservado: "¡Es un reprimido!"

Si es joven: "¡Este cura no tiene experiencia!"

Si es viejo: "¡Debería jubilarse!"

Pero si ... llega a irse o morir: "¡Era realmente irremplazable!"

P. Juan Pablo Esquivel.

jueves, 12 de abril de 2007

Voy a seguir ...






Voy a seguir...


Voy a seguir creyendo, aún cuando a veces pierda la esperanza.
Voy a seguir dando amor, aunque a veces sienta rebeldía y rechazo.
Voy a seguir construyendo, aún cuando sienta que se destruyan cosas importantes.
Voy a seguir hablando de Paz, aún en medio de una guerra.
Voy a seguir iluminando, aún en medio de la oscuridad.
Y seguiré sembrando, aunque la cosecha no sea fácil.
Y seguiré gritando, aún cuando sienta necesidad de callar.
Y dibujaré sonrisas, en mi rostro con lágrimas.
Y transmitiré alivio, cuando vea dolor.
Y regalaré motivos de alegría, donde sólo haya tristezas.
Invitaré a caminar conmigo a aquellos que son importantes para mí.
Y levantaré los brazos, aún cuando me sienta rendida.
Porque en medio de la desolación, siempre hay algo bueno que encontrar.
Y aún en medio de una tormenta, por algún lado saldrá el sol, aunque hoy sienta el frío de la sombra.
Y en medio del desierto es posible que crezca una planta.
Siempre habrá un pájaro que nos cante, un niño que nos sonría y una mariposa que nos brinde su belleza.
Pero ... si algún día ves que ya no sigo, no sonrío o callo, sólo acércate y dame un abrazo o regálame tu sonrisa, con eso será suficiente.
Hoy he sentido que la vida me abofeteó y me sorprendió por un segundo.
Sólo un gesto, una palabra, un silencio tuyo hace que vuelva a levantarme.
Gracias por estar ahí y ayudarme a ver,a sentir, a encontrar el sendero que conduce a la Vida.

Encarna González-Campos Giménez
(Agustina misionera)

miércoles, 11 de abril de 2007

¡No te rindas!









No te rindas, aún estas a tiempo de abrazar la vida y comenzar de nuevo, aceptar tu sombra, liberar el lastre y retomar el vuelo.
No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus suenos, abrir las esclusas, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor, no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se acalle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tu seno.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque yo te quiero, porque existe el vino y el amor es cierto, porque no hay herida que no cure el tiempo.
Abrir las puertas, quitar los cerrojos, bajar el puente y cruzar el foso, abandonar las murallas que te protegieron, volver a la vida y aceptar el reto.
Recuperar la risa, ensayar un canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida, remontar los cielos.
No te rindas, por favor, no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se acalle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tu seno.
Porque cada día es un comienzo nuevo, porque ésta es la hora y el mejor momento, porque tienes alas y puedes hacerlo, porque no estás solo y porque yo te quiero.


No te rindas, no bajes los brazos, recuerda que EL HOMBRE MAS GRANDE DEL MUNDO MURIO CON LOS BRAZOS ABIERTOS, para cobijarnos en ellos, a todos.

¡Señor, envíanos algunos locos!







¡Señor, envíanos algunos locos


¡Dios mío! Envíanos algunos locos,de aquellos que se comprometen a fondo,de aquellos que se olvidan de sí mismos,de aquellos que saben amar con obras y no con palabras, de aquellos que se entregan verdaderamente hasta el fin.

Nos hacen falta locos, desafinados, apasionados, personas capaces de dar el salto en el vacío inseguro, desconocido y cada día más profundo de la pobreza; aquellos que saben aceptar la masa anónima, sin deseo de utilizarla como escabel; aquellos que no utilizan para su servicio al prójimo.

Nos hacen falta locos... ¡Dios mío!

Locos en el presente, enamorados de una forma de vida sencilla, liberadores del pobre, amantes de la paz, libres de compromisos, decididos a no hacer nunca traición, despreciando su propia comodidad, o su vida, plenamente decididos por la abnegación, capaces de aceptar toda clase de tareas, de partir dondequiera que sea por disciplina, al mismo tiempo libres y obedientes, espontáneos y tenaces, alegres, dulces y fuertes.

¡Dános locos Señor!

P. Lebret